09 mayo 2016

Autocrítica y exigencia, la fórmula para seguir creciendo


El Sevillismo siempre se ha caracterizado por ser una afición exigente y crítica, rozando el exceso, pero que, sin embargo, jamás abandona el barco y apoya a su equipo bajo cualquier circunstancia en la que se encuentre. No hay cabida para el conformismo ni para los "manquepierdas" y gracias a ese nivel de exigencia, en gran medida, llegaron los títulos conquistados en la última década.

En dos semanas, la temporada tocará a su fin para el Sevilla. En el horizonte, existen varios finales posibles para el conjunto nervionense, desde el éxito más rotundo a una "simple" buena temporada. Todo ello dependerá, en gran medida, del desenlace que se produzca en las dos finales que el Sevilla tiene por delante. 


La importancia de conquistar la Europa League es mayúscula, mucho mayor que la Copa del Rey, no solo por ser una competición continental, si no porque trae consigo la clasificación directa a la fase de grupos de la Champions League. En cualquier caso, esperemos que la gloria de los títulos, en caso de conquistarlos, no corran un tupido velo sobre la campaña realizada por el Sevilla en la Liga...

El rendimiento del equipo nervionense en la Europa League y la Copa del Rey ha sido de notable alto, con posibilidades de llegar al sobresaliente en ambos casos. Sin embargo, en la Liga, lo cierto es que el equipo no ha estado a la altura. Con el quinto presupuesto de la categoría, la calidad de su plantilla y la poca diferencia que existe con el cuarto mayor presupuesto, lo mínimo exigible debería ser que el conjunto nervionense finalice el campeonato, al menos, entre los seis primeros clasificados. Algo que ya no es posible, principalmente, por el inaceptable rendimiento del equipo como visitante, aunque más allá de los planteamientos más o menos erróneos de Unai Emery, hay un trasfondo, veáse la planificación y la gestión de los refuerzos en el mercado de invierno. Algo que analizaremos a continuación desde una perspectiva constructiva y sin afán de crear polémicas ni divisiones.


La planificación de la presente temporada, sobre el papel, fue correcta, y la mayoría de los sevillista quedamos satisfechos. La entidad no pudo evitar la marcha de jugadores claves como Carlos Bacca o Aleix Vidal y sacó un gran beneficio económico por sus traspasos. El club también se deshizo de jugadores que participaron poco en la pasada campaña (Deulofeu, Arribas, Iago Aspas y Barbosa), de otros futbolistas que comenzaban a ser un lastre para la entidad (Manu del Moral, Babá, Javi Hervás, Rabello, Cicinho y Rusescu) y de Fernando Navarro, que terminaba así su ciclo en el Sevilla. M´Bia también abandonó el club tras no alcanzar un acuerdo para continuar en Nervión.


Por contra, llegaron hasta diez caras nuevas, todos ellos, destinados en principio a jugar un papel más o menos importante dentro de la plantilla. Nombres ilusionantes como los de Konoplyanka, Llorente, Rami o Immobile fueron posible gracias a que el Sevilla disputaría la Champions League. Tantas caras nuevas requerían un periodo de adaptación y no siempre se puede acertar al traer a tantos jugadores, algo que puede ser entendible. Lo que nadie entendió muy bien fueron las salidas de M´Bia y de Denis Suárez, que a la postre pueden considerarse dos errores considerables.

El primero fue un jugador importantísimo para el equipo en la pasada temporada y el Sevilla debió hacer algo más para impedir su marcha. Puede que sus demandas salariales fueran algo desorbitadas, pero su renovación implicaba no tener que acudir al mercado de fichajes y tener que realizar un desembolso importante, y es que... ¿Cuánto costaría un jugador de su nivel? En su lugar llegó N´Zonzi, un magnífico futbolista, también necesario, pero de unas características totalmente distintas a las del camerunés y al que le costó adaptarse al fútbol de la Liga y del Sevilla casi media temporada.


La salida de Denis Suárez fue otra decisión errónea. El joven futbolista debió haber sido el sustituto natural de Ever Banega en una campaña en la que el Sevilla ha acabado jugando más partidos que ningún otro equipo de la competición española. Denis Suárez ha demostrado en el Villareal lo que apuntó en el Sevilla y probablemente terminará vistiendo la camiseta del Barcelona la próxima temporada. Para más inri, la dirección deportiva no estimó oportuno traer a ningún futbolista de su perfil.

Dos errores graves, que aunque puntuales, seguramente habrán influido en el rendimiento deportivo del Sevilla en la presente temporada, pero que se podrían haber solucionado en el mercado invernal de fichajes. Sin embargo, en lugar de reforzar al equipo, se le debilitó. La salida de Immobile (¿Lo merecía más que Llorente?) y de Kakuta, además de dejar al equipo con escasas alternativas en el ataque y en las posiciones de extremo, indicaban que no se había acertado con sus fichajes (¿Acaso es normal que un fichaje dure apenas cinco meses?). Las soluciones del club fueron las repescas de Fazio y Diogo, que a la vista de sus números, ni siquiera merecen ser calificados como "refuerzos".


Fazio venía sin minutos de rodaje, imaginamos que con razón, y Diogo, al que no le habían ido muy bien las cosas en el Genoa, venía no se sabe muy bien para qué, teniendo en cuenta que el Sevilla ya contaba con dos laterales derechos en su plantilla. La cesión del defensa central argentino podía entenderse por la lesión de Andreolli, pero la repesca de Diogo era más difícil de explicar...

Obviamente, Monchi no tiene la culpa de que Llorente no haya sido ni la sombra del que fue, o de que Konoplyanka no haya rendido como todos esperaban en esta primera campaña de adaptación, pero el conjunto nervionense ha demostrado durante toda la temporada andar escaso de fondo de armario, algo que ha quedado latente y se ha acentúado en los últimos encuentros disputados por el Sevilla, en los que han intervenido la mayoría de jugadores menos habituales.

El llamado fondo de armario es la capacidad que tiene un equipo para  realizar rotaciones a lo largo de la temporada sin que el rendimiento decaiga. Esa es la clave hoy en día para realizar una gran temporada en todos los frentes abiertos y el Sevilla carece de sustitutos para la mayoría de sus jugadores claves. Ese fue el secreto de aquel gran Sevilla que luchó por ganar la Liga y conquistó la Copa de la UEFA y la Copa del Rey en la campaña 2006/2007, o del actual Atlético de Madrid de Simeone, que se ha convertido en una alternativa real al monopolio de Barcelona y Real Madrid, al margen de sus dos clasificaciones para la final de la Champions League.


Disputar la Champions League año sí y año también debe ser el reto del Sevilla. El crecimiento que ha experimentado el club nervionense en los últimos años es incuestionable y no se puede negar el buen trabajo que ha efectuado la dirección deportiva temporada tras temporada, pero el salto al siguiente nivel conlleva disputar la Champions League y aún es posible, gracias a la Europa League. Ese ha sido el verdadero salto de calidad del Atlético de Madrid, por ejemplo, o el del Valencia, años atrás, o también el de aquel maravilloso Super Dépor. Porque además del prestigio que ello conlleva, supone una inyección económica vital para el club y evita, en cierta medida, la fuga de las principales figuras, y no solo eso, si no que coloca a la entidad en un escaparate de lujo para atraer a los mejores futbolistas del panorama internacional.

Los análisis y las evaluaciones se deben efectuar al término de la temporada, pero lo cierto es que a falta de una jornada para la conclusión de la Liga, el Sevilla ocupa el séptimo puesto con 52 puntos, 24 por debajo de los que hizo al término de la pasada campaña. También es cierto que si el Sevilla conquista la Europa League y la Copa del Rey (sobre todo, la primera), la posición del equipo en la Liga quedará casi como una mera anécdota que apenas empañará una grandísima temporada, pero que debería tenerse en cuenta. Nos consta que Monchi ha reconocido los errores y no los pasará por alto, pues debe corregirlos en la próxima temporada para no volver a tropezar con la misma piedra... Aunque alcancemos la gloria de nuevo.

fuente fotos: www.sevillafc.es

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